15

Ago

2015

13 consejos sabios para cuando terminas una relación sentimental

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“Entonces, ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios”, 1 Corintios 10:31

Si tuviera un centavo por cada vez que alguien se ha sentado en mi sofá llorando sobre una reciente ruptura, creo que ya sería un hombre rico. Yo pastoreo una iglesia muy joven (la edad promedio es 28 años). Como regla general, si mantenemos a un grupo de hombres y mujeres solteros en el mismo edificio, normalmente van a pasar tiempo juntos y finalmente se casarán. Por lo tanto, “¿Con quién debo salir?”, o, “¿Con quién debo casarme?”, son conversaciones regulares en mi día a día 1.

No todas las relaciones terminan en matrimonio. Y, por desgracia, los cristianos pueden lucir a menudo como el mundo cuando se trata de una ruptura. Haciendo caso omiso uno del otro. Chismeando sobre tu ex. Anhelando a otra persona. Luchando contra la amargura o luchando por superar el dolor de la pérdida. Dándole ojeadas rápidas en la página de Facebook o la cuenta de Instagram del otro. (¿Se habrá olvidado de mí? ¿Aún le duele a ella al igual que a mí?).

Si el evangelio realmente hace una diferencia en nuestras vidas, debe manifestarse en el peor de los momentos. Pero si el noviazgo cristiano no es diferente al del mundo entonces nuestra fe manifiesta ser relativamente inútil.

¿Qué significaría romper para la gloria de Dios? En serio. ¿Cómo terminar la relación de una manera que honre a Dios y a la otra persona, sobre todo porque él o ella es un hermano o hermana en Cristo?
13 cosas que debemos recordar:

1. Recuerda que vivimos en un mundo caído.

No hay tal cosa como una cita libre de riesgo. Proverbios 13:12 nos recuerda que, “la esperanza que se demora enferma el corazón, pero el deseo cumplido es árbol de vida”. Cuando hay una ruptura, a menudo hay al menos uno que todo todavía saldrá bien y mantiene esa esperanza. Aunque nos gustaría que no fuera así, tenemos que tener expectativas realistas y en última instancia, poner nuestra esperanza no en la persona con la que estamos saliendo, sino en el Dios que nunca falla.

2. Deja que tu “sí” sea “sí” y tu “no” sea “no”. [2]

No te vaya por las ramas. Si sabes que necesitas romper, es mejor quitarte esa carga y seguir adelante. Eso no significa que debes ser cruel; todavía estamos llamados a hablar la verdad en amor (Efesios 4:15) y hablar solo con aquellas palabras que construyen y son apropiadas (Efesios 4:29).

3. Hablen en persona, no por correo electrónico, Twitter, Facebook, o teléfono.

Esta es una forma sencilla de honrar al otro y proporcionar espacio para preguntas o para el dialogo.

4. No veas la ruptura como un problema de un solo lado.

A menudo la persona que rompe la relación se ha tomado un largo tiempo para pensar, llegar a sus conclusiones y luego descargarlas e irse. No hagas eso. Hay veces en que es útil dejar espacio para una conversación con propósito, dando al que es “dejado” la oportunidad de escuchar y procesar un poco. Es posible que hayan preguntas o cosas que discutir después de todo. Algunas personas tienen los pies bien puestos sobre la tierra, otros no.

5. Sé gentil y amoroso en tu forma de terminar.

Lo peor que uno puede hacer es tirar piedras y echarle la culpa a la otra persona, no solo haciendo que se sientan tristes por la relación perdida, sino haciendo que se sientan culpables, como si de alguna manera esto haya sido su culpa. Incluso en el acto de romper, uno necesita ser atento, amable y cariñoso con la otra persona (Efesios 4:1-3; Colosenses. 4:6; Tito 3: 2). Después de todo, él o ella es un hijo de Dios, y es amado por Dios, así que ¿que te da derecho a tratarlos diferente a como lo hace Dios? Si no estás seguro de cómo hacer esto, busca una cristiana o un cristiano de edad madura y piadoso y pídele ayuda.

6. No utilices el consejo de un pastor, un amigo cercano, un padre, o un consejero como una carta de triunfo.

“Hablé con fulano sobre esto, y él (o ella) piensa que debemos romper”. Es tentador hacer esto en lugar de asumir la responsabilidad por uno mismo. Cuando se trata de decidir con quién casarnos o no, tenemos que seguir consejos, sin embargo, debemos recordar que en última instancia, esta es una decisión que cada persona debe tomar. Si estás de acuerdo con el consejo que recibes, tómalo y adáptalo a tu gusto.

7. Lucha contra la amargura (Hebreos 12:15).

Cuando nuestra esperanza sobre la relación se hace añicos, se tiene la tentación de rememorar los detalles una y otra vez en nuestra mente hasta que esto se agrava. ¿Qué podemos hacer para luchar contra la amargura? (Echa un vistazo a los renglones 8, 9 y 10).

8. Asume lo mejor de los motivos de la otra persona.

1 Corintios 13:7 nos recuerda que el amor “todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. No podemos mirar el corazón de alguien, juzgar sus motivos, y concluir que está actuando de manera maliciosa. Asume lo mejor de ellos.

9. Predica a ti mismo la verdad. 3

Por ejemplo, cuando te encuentras luchando con la tentación de la amargura, puedes dejar de lado el resentimiento porque Dios es recto y justo—no es necesario tomar la venganza en nuestras propias manos—. Pablo escribe en Romanos 12:19, 21: “Amados, nunca tomen venganza ustedes mismos, sino den lugar a la ira de Dios, porque escrito está: “Mia es la venganza, Yo pagaré,” dice el Señor . . . No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien”. Podemos perdonar al recordar cómo Dios nos ha perdonado en Cristo, como vemos en Efesios 4:32, “Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios los perdonó en Cristo”.

10. Encuentra tu identidad en Cristo, no en la relación perdida.

”Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor” (Salmo 27:13-14). Tenemos que recordar que al igual que en la relación de pareja, nuestra identidad está en Cristo (no estamos definidos por esta relación o por el hecho de ser reivindicados), por lo que, también en la ruptura… esta relación rota no va a definirnos. La mayor parte de la iglesia no va a estar pensando tanto en ello como tú, así que cuando la gente te pregunte cómo estás, siéntate libre de compartir las otras cosas que están sucediendo, ya que es probable que haya muchas cosas de qué hablar. Incluso deberías tener cuidado de hablar solo con un par de amigos cercanos acerca de los detalles de cómo estás procediendo o luchando, solo para proteger y ser constructivo en tu discurso para con la otra persona envuelta en la ruptura.

11. Recuerda nuestra responsabilidad de hacer el bien a todos los cristianos, incluso a tu ex novio o novia.

Es normal (y, a veces es necesario) que tu relación se vea exactamente igual a como era antes del compromiso. Está bien tomar distancia o establecer algunos límites con el fin de proteger tu corazón—tómate un poco de tiempo—. Por otra parte, tienes la responsabilidad de hacer el bien a esa persona como a tu hermano o hermana en Cristo. Pablo dice en Colosenses 3:13, “tolérense unos a otros y perdónense si alguno tiene queja contra otro. Perdone como el Señor los perdonó”. Esto incluye a un ex novio o novia, especialmente si es tuyo el corazón que resultó herido.

12. No supongas que después de la ruptura, tienes que ir a otra iglesia.

Es posible permanecer en la misma iglesia con la persona que alguna vez fue tu prometida o prometido. Hay demasiadas personas que asumen que tienen que salir debido a lo incómodo que es esto inicialmente. Es más fácil de huir y evitar al otro que hacer el trabajo duro de vivir “en paz” con los demá. Con el tiempo (a veces años más tarde), pueden volver a ser amigos. No está mal ir a otra iglesia, pero no queremos suponer que es lo único que realmente se puede hacer después de una ruptura.

13. Recuerda que sin importar lo doloroso que pueda ser la ruptura, Dios está usando esta difícil experiencia para santificarte.

Pablo dice en Romanos 8:28, “Y sabemos que en todas las cosas interviene Dios para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados conforme a su propósito”. El rompimiento se incluye en esta frase “todas las cosas”. Si eres un cristiano, Dios está usando esta experiencia para tu bien. Por duro que esto parezca, Él te está haciendo más como a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Es posible que no lo desees en estos momentos. Con el dolor y la pena por la relación perdida, lo que se podría querer más en este momento es a tu ex novio o novia. O es posible que desees simplemente regodearte en tu dolor o tristeza. Pero toma consuelo en el hecho de que Dios quiere usar esto para refinar tu carácter mediante “diferentes” situaciones (Santiago 1:2) para ayudarte a ser más como Cristo.


[1] El primer borrador de este post proviene de Zach Schlegel, que escribió las ideas que compartimos para una clase que dimos juntos acerca de citas de parejas. He añadido a y revisado su proyecto original.

[2] Mateo 5:37, “Mas sea vuestro hablar: Sí, sí: No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede”.

[3] Ejemplo para la predicación a uno mismo sería el Salmo 42:5; 62:5.

Escrito por Liliana Llambés
Deepak Reju es el pastor de consejería bíblica y familiar en Capitol Hill Baptist Church (Washington, DC). Está casado con su mejor amiga, Sarah, y es padre de cinco hijos adorables. Graduado del Seminario Teológico Bautista del Sur (MDiv, PhD).
 
Fuente: http://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/cuando-una-relacion-termina

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