29

Ene

2019

¿Cómo puede la iglesia ayudar a los que luchan con atracciones homosexuales?

Han pasado un par de años desde que le comenté a mis amigos cristianos más cercanos que lucho con sentimientos homosexuales. Fue un proceso largo y, de algunas maneras, emocionalmente muy agotador. Pero fue una de las mejores cosas que he hecho. El acto mismo de compartir algo tan personal con otra persona provee gran confianza, y en casi todos los casos refuerza y ​​profundiza la amistad. Los amigos cercanos se han convertido en aún más cercanos. También me di cuenta de que la gente se sentía más capaz de abrirse hacia mí en relación a cosas personales de sus vidas, en la misma medida en que yo había sido abierto con ellos. Esto ha resultado en unos tiempos maravillosos de confraternidad.

Ya han pasado varios meses desde que compartí sobre el tema de la sexualidad en público con mi familia de la iglesia. Una vez más, ha sido una gran bendición que lo haya hecho. Ha habido una enorme cantidad de apoyo—gente preguntando cómo pueden ayudar y animándome en este tema, muchos me dicen que oran por mí todos los días—. Otros me han dicho lo mucho que significa para ellos que yo haya compartido algo como esto. También ha sido un gran estímulo para mí que la atracción por el mismo sexo parece no haber definido cómo me ven los demás. Aparte de las expresiones de amor y apoyo, las cosas regresaron a la normalidad rápidamente.

Sobre la base de esta experiencia, comparto estos cinco pasos que pueden guiar a las iglesias para ayudar a cristianos con atracción hacia personas el mismo sexo.

1. Haga fácil hablar del tema.

Los pastores, así como los miembros de la iglesia, necesitan saber que la homosexualidad no solo es una cuestión política sino también personal, y que es probable que haya algunos dentro de su propia familia de la iglesia para quienes esto es una lucha dolorosa. Cuando el problema aparece en la vida de la iglesia, usted debe reconocer que este es un tema en el que los cristianos también batallan, y la iglesia tiene que estar preparada y equipada para caminar al lado de estos hermanos y hermanas.

Muchos cristianos aún hablan acerca de la homosexualidad de maneras que son peyorativas y hacen daño. He perdido la cuenta de las veces que he escuchado cristianos (incluso algunos en posiciones de liderazgo de la iglesia) utilizar frases como “¡Eso es tan gay!” para describir algo que no les gusta. Estos comentarios solo van a hacer que sus hermanos y hermanas que luchan contra la atracción hacia el mismo sexo se sientan incapaces de abrirse. Cuando empecé a compartir mis experiencias con los amigos de la iglesia, me llamó la atención cómo muchos cristianos maduros sintieron la necesidad de pedir disculpas por comentarios que habían hecho en el pasado acerca de la homosexualidad, y que ahora se habían dado cuenta pudieron haber sido hirientes.

La clave para ayudar a las personas a que se sientan seguras en compartir temas de atracción hacia el mismo sexo, es tener una cultura de apertura hacia las luchas y debilidades que experimentamos en general en la vida cristiana. Tim Keller ha dicho que las iglesias deberían percibirse más como la sala de espera de un médico y menos como una sala de espera para una entrevista de trabajo. En lo último todos tratamos de vernos lo más competentes e impresionantes que podamos. Las debilidades quedan enterradas y ocultas. Pero en la sala de espera de un médico asumimos que todo el mundo allí está enfermo y necesita ayuda. Esta escena es mucho más cercana a la realidad de lo que está pasando en la iglesia.

Por definición, los cristianos son débiles. Dependemos de la gracia y la generosidad de Dios. Somos aquellos “pobres de espíritu” (Mat. 5:3). Es una marca de una iglesia saludable el que se pueda hablar de estas cosas, y tenemos que hacer todo lo posible para fomentar una cultura de ser real acerca de las cosas duras de la vida cristiana.

Pero hay una advertencia: el hecho de que haya sido fácil para alguien conversar sobre sus luchas sexuales, no significa que debemos cometer el error de hablarles recurrentemente del mismo tema. Es posible que necesiten que se les pregunte por cómo van las cosas, de vez en cuando, pero hacer de esto el único tema de conversación con ellos puede ser problemático. Esto puede reforzar la falsa idea de que esto es lo que ellos realmente son, y lo que de hecho puede ocurrir es que se pasen por alto otras cuestiones que ellos necesitan hablar más. La sexualidad puede no ser su mayor batalla.

2. Guarda el honor de la soltería.

Aquellos para quienes el matrimonio no es una perspectiva realista, necesitan ser afirmados en su llamado a la soltería. Nuestro compañerismo debe respetar y honrar a la soltería como un regalo, así que tenga cuidado de no denigrar a ella. Los solteros no deben ser considerados como “cabos sueltos que necesitan ser atados.” Tampoco hay que pensar que cada persona está soltera porque ha sido demasiado perezosa en buscar una pareja para casarse.

Recuerdo conocer a otro pastor que, al darse cuenta de que yo estaba soltero, insistió en que para ese momento debería estar casado, procediendo a delinear los pasos inmediatos que yo debía tomar en cuenta para rectificar esta situación. Él fue franco y solo dio marcha atrás cuando me eché a llorar y le dije que estaba luchando con la homosexualidad. No es una confesión que hubiera necesitado hacer. Tenemos que respetar el hecho de que la soltería no es necesariamente una señal de que alguien que no quiere crecer.

3. Recuerde que la iglesia es la familia.

Pablo se refiere en repetidas ocasiones a la iglesia local como “la casa de Dios”, (por ejemplo, 1 Tim. 3:15). Esta es la familia de Dios, y los cristianos han de ser de la familia entre sí. Así que Pablo anima a Timoteo a tratar a los hombres mayores como padres “los hombres más jóvenes como a hermanos; a las ancianas, como a madres, y las mujeres más jóvenes como a hermanas” (1 Tim. 5: 1-2). La iglesia debe pensar en sí misma como una familia inmediata.

Las familias nucleares dentro de la iglesia necesitan el aporte y la participación de la familia de la iglesia; ellos no están diseñados para ser autónomos. Los que abren su vida familiar a los demás, encuentran que es una gran bendición de dos vías. Los solteros llegan a experimentar algunas de las alegrías de la vida familiar; los niños llegan a beneficiarse de la influencia de otros cristianos de edad avanzada; los padres llegan a tener el aliento de los demás que los apoyan; y las familias en su conjunto llegar a aprender algo de lo que significa servir a Cristo al mirar hacia el exterior como una familia.

4. Esté de acuerdo con los modelos bíblicos de la masculinidad y la feminidad, en lugar de estarlo con los estereotipos culturales.

Las batallas con la atracción por personas del mismo sexo a veces pueden estar relacionadas con la imposibilidad de ajustarse a las normas esperadas de lo que un hombre o una mujer deberían ser. Así, cuando la iglesia refuerza estereotipos culturales superficiales, el efecto puede ser que empeore esta sensación de aislamiento y de no poder ajustarse a estos estereotipos.

Por ejemplo, dar a entender que los hombres están supuestos a hacer deporte o a arreglar su propio carro, o que las mujeres están supuestas a disfrutar haciendo manualidades y querrán “hablar sobre cualquier cosa”, es lidiar con lo cultural antes que con ideas bíblicas de cómo Dios nos ha hecho. Estos estereotipos, de hecho, pueden terminar dominando los modos a través de los cuales las personas reflejan algunos de los aspectos bíblicos de la masculinidad y la feminidad que la cultura pasa por alto.

5. Proporcione un buen apoyo pastoral.

El cuidado pastoral para las personas con atracción por personas del mismo sexo no tiene que ser estructurado, pero tiene que ser visible. Muchas iglesias ahora ejecutan grupos de apoyo para aquellos miembros que luchan con la atracción por personas del mismo sexo; otros ofrecen programas de mentoría o grupos de oración.

Las personas con atracción por personas del mismo sexo tienen que saber que la iglesia está dispuesta a apoyarles y ayudarles, y que tiene gente con un corazón y una visión particular a participar en este ministerio. Habrá problemas que necesitarán ser resueltos, y pasajes de la Biblia que necesitarán ser estudiados y aplicados con cuidado y determinación sutil. Habrá buenas amistades que necesitarán ser cultivadas, y la rendición de cuentas puesta en su lugar, y habrá la necesidad de tener mancomunidad a largo plazo. Estas son todas las cosas que la iglesia local está en la mejor posición de proveer.

Escrito por Sam Allberry
Sam Allberry es pastor asociado en la Iglesia de Santa María en Maidenhead, Reino Unido, y anteriormente trabajó en el equipo ministerial en St Ebbe, Oxford. Él es el autor de ¿Es Dios anti-gay? Y otras preguntas acerca de la homosexualidad, la Biblia, y atracción por personas del mismo sexo (The Good Book Company, 2013). Él es uno de los coordinadores de Vivir, un ministerio para los que luchan con la atracción hacia personas del mismo sexo..

 
Fuente: https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/como-puede-la-iglesia-ayudar-a-los-que-luchan-con-atracciones-homosexuales/

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