20

Mar

2016

¿Cuando empezó tu salvación?

Cuando-empezó-tu-salvación---Will-Graham

 
Si te preguntara: “¿Cuándo empezó tu salvación?”, ¿Cómo me contestarías? ¿Qué dirías?

Cuando hago esta misma pregunta a congregaciones diferentes o a grupos de jóvenes, como regla general me contestan diciendo: “Pues, mi salvación empezó el día que decidí seguir a Cristo”. Ahora bien, tal respuesta no es completamente incorrecta, no obstante, la Biblia tiene algo mucho más profundo qué decir en cuanto a la cuestión de nuestra salvación.

En los libros de teología sistemática, los grandes pensadores protestantes usan la expresión latina ordo salutis para referirse al “orden de la salvación”. Hoy, entonces, queremos estudiar más acerca de lo que es el ordo salutis para saber contestar correctamente la pregunta inicial.

1. Predestinación / elección

Aun antes de crearnos, Dios ya nos conocía. De hecho, aun antes de crear el Monte Everest o el Huerto del Edén, el Señor ya había puesto sus ojos en nosotros. Escogió salvarnos por pura misericordia. De la misma forma que decretó la fecha de nuestro nacimiento y nuestra muerte, así también estableció el día y la hora en que nos entregaríamos a Él gozosamente. Pablo declara que Dios nos escogió en Cristo “antes de la fundación del mundo” (Ef. 1:4). Y de nuevo, “Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos” (Ro. 8:29). En realidad, nuestra decisión de seguir al Señor surgió gracias a Su decisión divina de salvarnos. Sin esta obra de gracia, nadie jamás podría ser salvo. La predestinación genera consuelo en el corazón del creyente ya que éste sabe que su estado eterno está en las manos del Omnipotente.

2. Llamamiento eficaz

Cuando Dios determina salvar a un pecador, establece los medios para que dicha salvación se lleve a cabo. Dios salva a través de “la locura” de la predicación del evangelio. Esto explica la razón por la que algunas personas se convierten al oír el mensaje de salvación y otras siguen en el lodo del pecado. El primer grupo es llamado eficazmente a través del poder del Espíritu mientras que el segundo grupo solo recibe un llamamiento general, el cual no convierte el corazón. En su Catecismo, el príncipe de los predicadores Charles Spurgeon definió el llamamiento eficaz de la siguiente manera:

“El llamamiento eficaz es la obra del Espíritu de Dios, el cual, convenciéndonos de nuestro pecado y condenación, iluminando nuestra mente con el conocimiento de Cristo y con la renovación de nuestra voluntad, nos persuade y capacita para aceptar a Jesucristo ofrecido a nosotros gratuitamente en el evangelio”.

Cuando un pecador es llamado eficazmente por la boca del Todopoderoso, clama a Dios por el perdón de sus pecados y corre a Cristo para refugiarse de Su ira.

3. Regeneración

Al momento de ser llamado eficazmente, también sucede lo que llamamos la regeneración, es decir, el nuevo nacimiento. Martyn Lloyd-Jones una vez comentó que es muy difícil separar el llamamiento eficaz de la regeneración ya que ambos ocurren más o menos al mismo tiempo. La regeneración es una obra misteriosa de Dios en la cual nos da un nuevo corazón, un nuevo espíritu y una nueva voluntad para deleitarnos en Él y Sus caminos. Implica un cambio de naturaleza que nos lleva a gozarnos en todo lo relacionado con nuestro amado Salvador. Como profetizó el Señor a través de Ezequiel, “Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas” (Ez. 36:26-27). La regeneración convierte al hijo de tinieblas en un hijo de luz.

4. Conversión

Gracias a la obra de la regeneración, es posible obedecer a Dios. Por lo tanto, después de recibir una nueva naturaleza dada por Dios la primera acción del regenerado es la de convertirse mediante la fe y el arrepentimiento. La fe y el arrepentimiento son obras espirituales que surgen a partir de la nueva naturaleza que hemos recibido del Altísimo. Como lo expresó tan hábilmente Wayne Grudem: “La Biblia ve el nuevo nacimiento como algo que Dios hace en nosotros a fin de capacitarnos para creer”.[1] ¿Por qué nos convertimos? Porque Dios primeramente nos regeneró.

5. Justificación

Una vez ejercitada nuestra fe en Cristo, somos declarados justos ante el Señor. “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 5:1). La fe es el canal por el cual somos conectados con la perfecta justicia del Salvador. La imagen que evoca la doctrina de la justicia es la de un criminal ante un juez justo. El juez declara al criminal: “¡Justo! ¡Inocente! ¡Impecable!” porque está vestido de la perfecta justicia de Jesucristo, el cual cumplió la Ley del Señor de manera perfecta. En las palabras de 2 Corintios 5:21 –uno de los textos más gloriosos de toda la Biblia-: “Al que no conoció pecado, Lo hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El”. Somos justos porque la justicia de Cristo nos ha sido imputada.

6. Adopción

En cuanto a la cronología de nuestra salvación, la adopción y la justificación transcurren al mismo tiempo. Por medio de la adopción, llegamos a ser miembros de la familia de Dios. La justicia de Cristo nos ha sido imputada y el Espíritu del Hijo viene a morar en nosotros. “Y porque ustedes son hijos, Dios ha enviado el Espíritu de Su Hijo a nuestros corazones, clamando: “¡Abba! ¡Padre!” (Gá. 4:6). La doctrina de la adopción resalta la naturaleza íntima de la salvación siendo los verdaderos hijos de Dios quienes conoce y ama. Estamos asegurados en el amor del Padre, sabiendo que somos Suyos, y disfrutamos de una relación personal con Él.

7. Santificación

Una vez regenerados y declarados “justos” y “adoptados”, empieza el proceso de la santificación. La santificación es la doctrina del crecimiento espiritual. De la misma manera que un niño nace en el mundo físico y empieza a crecer, así también los hijos de Dios empezamos a madurar y progresar en las cosas de Dios. La santificación conlleva una entrega cada vez más gozosa al Señor y una mortificación hacia el pecado. Todos estamos en el camino de la santificación independientemente de la cantidad de años que llevamos en el Señor ya que la santificación no se completa hasta la glorificación.

8. Perseverancia

Puesto que el proceso de la santificación nunca estará completa en esta vida, los cristianos nos vemos expuestos a muchas tentaciones, peligros y preocupaciones. Sin embargo, la buena noticia que promete el evangelio es que Dios nos dará la gracia para perseverar en Él hasta el fin. Como profetizó Jeremías acerca del Nuevo Pacto, “Haré con ellos un pacto eterno, de que Yo no me apartaré de ellos para hacerles bien, e infundiré Mi temor en sus corazones para que no se aparten de Mí” (Jer. 32:40). Esto no quiere decir que el creyente nunca meterá la pata pero sí quiere decir que el Señor le preservará en la fe hasta el fin. En las palabras de Pablo, “Estoy convencido precisamente de esto: que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús” (Fil. 1:6). Perseveraremos porque el Señor nos preservará.

9. Glorificación

El último punto en el ordo salutis es la glorificación. 1 Corintios 15 explica claramente lo que sucederá cuando vuelva Cristo. Wayne Grudem dice que los creyentes recibiremos cuerpos glorificados que, “no se gastarán ni envejecerán y ni siquiera estarán sujetos a enfermedades o dolencias. Serán completamente saludables y fuertes para siempre”. Así estaremos sirviéndole al Señor perpetuamente con los nuevos cuerpos que Él nos habrá regalado.

La gloriosa cadena de salvación que empezó con la predestinación acabará con la maravillosa bendición de la glorificación.

Escrito por Will Graham
Casado con Agota, Will Graham sirve como predicador itinerante en España y es profesor de Pneumatología, Apologética y Teología contemporánea en la Facultad de Teología (Córdoba). Escribe semanalmente en sus blogs ‘Brisa fresca’ en Protestante Digital y ‘Fresh Breeze’ en Evangelical Focus. Puedes encontrarlo en Facebook.
 
Fuente: http://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/cuando-empezo-tu-salvacion

Comentarios

1 Comment

  1. alexa

    26 abril, 2016 at 3:50

    Gloria a Dios por su maravilloso amor, gracias por compartir este bello mensaje, que El Señor Dios todopoderoso continúe bendiciendo sus vidas hermanos.

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