15

Nov

2014

Cuando no tengo fuerzas de ir a la iglesia

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“En tu misericordia, oh Dios, hemos meditado, en medio de tu templo”. (Salmos 48: 9)

Hace varios años, este versículo cobró un significado muy poderoso para mí. Una familia de nuestra iglesia sufrió un horrible accidente en el cual perdió a su hijo de cinco años. Luego de unos meses, hablé con la madre y ella me compartió ese versículo. Me dijo que durante esos meses de duelo, se vio tentada a quedarse en casa en lugar de ir a la iglesia. Pero fue precisamente en la iglesia, en la casa de Dios, donde Dios le recordó de Su amor de una manera muy especial.

A veces cuando la vida se pone difícil, puede ser fácil para mí desear ausentarme de la adoración pública y de otras reuniones de la iglesia. Como madre de dos pequeñas, definitivamente he sentido la tentación de no estar entre el pueblo de Dios. Noches sin dormir, largos días y corazones cansados pueden convertirme en una mamá exhausta. Es tentador considerar la posibilidad de que  darme en casa durmiendo hasta más tarde o teniendo unas cuantas horas para mí sola. Sin embargo, qué precioso estímulo a ir a la iglesia encontramos en el Salmo 48.

El Salmo 48 es un himno celebrando a Sión porque es allí donde Dios se muestra a Sí mismo como la Defensa de Su pueblo. Sión era el lugar donde se encontraba el templo y donde Dios habitaba entre Su pueblo. Pero el templo fue destruido por los romanos en el año 70 d. C. Entonces ¿Cómo Dios habita con Su pueblo en el Nuevo Pacto?

1. Jesús es el templo: Jesús es el templo donde Su pueblo adora a Dios. Jesús dijo: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré” (Juan 2:19). Más tarde, después de la resurrección de Cristo, sus discípulos recordaron esto y se dieron cuenta de que Jesús había hablado de sí mismo (Juan 2:21-22). John Piper explica lo que este versículo significa:

“Creo que lo que Jesús quiso decir fue: Cuando yo muera, el templo muere… y cuando yo me levante, yo seré el templo. Yo soy el sacrificio por los pecados. Yo soy el sacerdote y el intermediario con Dios. Yo soy la presencia y el resplandor de Su gloria. El templo ha sido completado [1]“.

2.Nosotros somos el templo: Romanos 8:9-10 dice: “Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él. Y si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo a causa de la justicia”. ¡Aquel que es el Templo ahora está en NOSOTROS! Pablo desarrolla esta idea aún más en 1ª Corintios, enseñándonos que ahora nosotros somos el templo: “¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?” (1 Cor.3:16-17). Como mi pastor me explicó, ahora en el Nuevo Pacto el templo ya no es un lugar-es un pueblo.

Así que la próxima vez que te sientas increíblemente agotada y la idea de quedarte en casa sin participar de la adoración y de otras reuniones de la iglesia te parezca atractiva, corre a la reunión. Corre al pueblo de Dios. Porque allí es donde Jesús habita. Refresquémonos unos a otros en Cristo y regresemos a nuestras casas habiendo encontrado deleite en Su amor porque Su presencia está en medio de Su Pueblo.

Fuente: https://www.avivanuestroscorazones.com/blogs/blog/cuando-no-tengo-deseos/


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