14

Nov

2014

Deja a Dios en el Asiento del Conductor

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“Si ustedes quieren ser mis discípulos, tienen que olvidarse de hacer su propia voluntad. Tienen que estar dispuestos a cargar su cruz y a hacer lo que yo les diga.” Mateo 16:24 (TLA)

La mejor manera que puedo definir “mansedumbre” para ti es esta: Dejar ir y dejar a Dios. ¿Cómo dejar ir y dejar a Dios? En primer lugar, tú tienes que hacer de Jesús el gerente de tu vida.

El problema es, que por lo general, queremos ser el gerente de nuestras propias vidas, y discutimos y no estamos de acuerdo con Dios. Creemos saber lo que es mejor. La razón por la que estás bajo mucho estrés es que tú estás constantemente luchando con Dios en tu mente – “Yo sé que Dios dice que hay que hacer esto, pero que es lo que quiero hacer en su lugar.”

Cada mañana cuando te despiertas, tienes que tomar una decisión: ¿Quién va a estar a cargo de tu vida? ¿Quién va a estar en control – tú o Dios? ¿Quién va a tomar las decisiones – tú o Dios? Todos los días, momento a momento, estás haciendo esa decisión. Cuando tú eliges hacerte el gerente de tu propia vida, causas conflictos, confusión y estrés.

Jesús dice en Mateo 16:24: “Si ustedes quieren ser mis discípulos, tienen que olvidarse de hacer su propia voluntad. Tienen que estar dispuestos a cargar su cruz y a hacer lo que yo les diga ” (TLA). Esto es lo que los cristianos tienden a hacer: Cuando llegamos a ser creyentes en Cristo, le damos el asiento del conductor y luego saltamos rápidamente al asiento de atrás y nos convertimos en los conductores del asiento trasero. Constantemente estamos dándole “consejos”, como: “No, a su vez de esta manera. Detente. Espera. ¡Más rápido! Quiero ir de esa manera. Quiero ver esa señal”.

Hace muchos años, Kay y yo tomamos clases de baile en los estudios de Arthur Murray. El instructor nos dijo que uno de los mayores problemas que tienen las parejas es dejar que el otro las lleve. Cuando los dos están tratando de llevar uno al otro al mismo tiempo, se están pisando los pies unos a otros constantemente, y no se ve muy bonito.

Tu vida no se ve muy bonita cuando tú estás tratando de liderar con Dios al mismo tiempo. Sólo tienes que dejar a Dios ser Dios y hacer de Jesús el gerente de tu vida.

Reflexiona sobre Esto

  • ¿Cuáles son los detalles de tu vida que son más difíciles para que se rindan a Dios?
  • ¿Cómo has estado peleándote con Dios sin decir una palabra? ¿Qué revelan tus acciones acerca de quién está administrando tu vida?
  • Determina hoy dar a Dios el control de las áreas de tu vida donde tú tienes preocupaciones y estrés. ¿Qué haces para hacer esto en la práctica? ¿Qué diferencia hay en tu vida?

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