22

Feb

2016

Dios no está enojado contigo

DIOS-NO-ESTÁ-ENOJADO-CONTIGO-by-David-Wilkerson

Has vivido como un siervo fiel, has orado diligentemente y has conocido la voz de Dios. Has ganado victorias en el pasado y amas profundamente al Señor. Pero ahora estás profundamente herido; herido como nunca antes y no puedes ni siquiera orar.

Amados, este caminar cristiano es guerra. Significa batallas, cansancio, heridas y un enemigo feroz que busca destruirte. Y es ahí cuando eres más vulnerable a pensamientos de condenación. Tu conciencia te dice: “No estas orando como lo hacías antes. No estudias la Palabra lo suficiente. Estás seco y tibio, tu fuego se está apagando y simplemente no eres de buen testimonio. Ahora has permitido que Satanás te robe la paz que Dios te dio. No tienes lo que se necesita”.

Y pensamos: “He defraudado a mi Señor. No he obedecido Su Palabra”. Tu fe tambaleante es la mecha que está ardiendo y el diablo está ansioso por de apagarla.
Como el profeta Elías, estás tan cansado y desalentado, que todo lo quieres hacer es dormir. La Escritura dice que eso es justamente lo que este piadoso hombre hizo: “Se quedó dormido” (1 Reyes 19:5). Simplemente, ya no pudo llevar esa carga.

Pero el Señor no reprendió a Elías por esto. Dios sabía que Su siervo había llegado a un punto de quiebre. Me imagino a nuestro precioso Padre diciendo de él: “Miren a este fiel hombre, herido y dolido. Él llegó al final de sus fuerzas, incapaz de explicar su dolor a alguien. Yo le he prometido: ‘No quebraré la caña cascada’”.

¿Entonces, qué sucedió? “Volviendo el ángel de Jehová…lo tocó [a Elías], diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta” (1 Reyes 19:7)

Acá tenemos una palabra increíble para cada caña cascada que está leyendo este mensaje. No importa cuán herido estés, cuan golpeado por tu inundación de prueba. Dios te ha hecho una promesa: “No serás quebrantado. No permitiré que tu llama se extinga. Tu fe no se apagará”.

Querido santo, este mensaje es para ti desde el cielo. Estás siendo tocado por una palabra que te llama: “Levántate ahora. Dios no está enojado contigo. Y Él no permitirá que te derrumbes. Él sabe que esta situación es demasiado grande para ti. Él te proveerá fuerza supernatural. Él te dará lo que necesitas para seguir adelante”.

Escrito por David Wilkerson
Fuente: http://sermons.worldchallenge.org/node/10645

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