16

Dic

2013

EL CRISTO DE LA NAVIDAD

Will Graham EL Cristo de la Navidad

Más allá de las figuras de María y José, los ángeles y los pastores, las estrellas y los tres Magos de Oriente, el significado universal de la Navidad se encuentra dentro del pequeño bebé que nació en ese día especial. No habría Navidad sin Cristo.

Hoy vamos a examinar el papel desempeñado por Dios el Hijo en la Encarnación.

En lo que nosotros, los cristianos, hacemos hincapié en Navidad es que la Palabra eterna de Dios realmente se hizo carne (Juan 1:14). Esto significa que el niño Jesús ya existía incluso antes de nacer en la tierra. El Hijo de Dios decidió venir a este mundo, asumiendo la naturaleza humana (cuerpo y alma), y así caminó como un verdadero hombre entre nosotros.

Esta doctrina es un distintivo cristiano y separa nuestra fe de cualquier otra religión del mundo. Confesamos sin pudor que Jesucristo es totalmente hombre y totalmente Dios desde su concepción en el vientre de María. Él no es ni hombre en parte, ni Dios en parte, ni él consiguió ser elevado al rango de Dios en algún momento después de su nacimiento (como han propuesto algunos herejes). La divinidad y la humanidad de Jesús son inseparables.

Es a la luz de la verdadera naturaleza de Jesús que podemos conocer algo de su misión divina. Por lo tanto, nos preguntamos, ¿por qué vino a la tierra? Tal vez la mejor explicación la encontramos en Mateo 1:21, “Y [María] dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús: Porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Jesús vino para salvarnos de nuestros pecados. La Navidad, por lo tanto, tiene implicaciones soteriológicas. Como Ireneo lo expresó: “Esta es la razón por la que el Verbo se hizo carne y el Hijo de Dios se hizo Hijo del hombre: para que el hombre, al entrar en comunión con el Verbo y al recibir así la filiación divina, se convirtiera en hijo de Dios.”

A través de la encarnación de Jesús, nosotros, criaturas caídas y pecadoras, experimentamos el beso de la gracia, el verdadero conocimiento de Dios por medio del Hijo y un modelo perfecto a seguir en todas las formas imaginables. Jesús nos rescata de las garras del diablo y nos concede la salvación eterna, para que podamos disfrutar de la dicha eterna junto a él.

Jesús, entonces, es el mejor regalo de todos. Él se nos ofrece para que podamos ser reconciliados con Dios. Su encarnación nos llena de esperanza y nos hace estallar en la misma alabanza dulce que fluía de la boca de las huestes celestiales que anunciaron la Natividad: “¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres” (Lucas 2:14).

Te damos gracias por la Navidad, Señor Jesús.

 
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Escrito por Will Graham
Nacido en Belfast (Irlanda del norte), lleva seis años sirviendo al Señor en la nación de España. Se dedica al ministerio de la predicación itinerante además de ser profesor en el Seminario Evangélico Español (Córdoba).
 

Fuente: https://www.facebook.com/notes/will-graham/el-cristo-de-la-navidad/615828498453846

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