9

Oct

2013

El Islam seduce a los jóvenes britanicos

el islam seduce a los jóvenes británicos

El mes pasado, la organización interdenominacional Cristianos Unidos en Inglaterra organizó un seminario en el que consideraban por qué un número significativo de jóvenes británicos de raza negra estaban abandonando la fe cristiana y abrazando el islam, y qué pueden hacer las iglesias como respuesta.

Al seminario asistieron tanto representantes cristianos como musulmanes, que debatieron sobre el asunto y las implicaciones que llevan no tanto a la conversión, sino a una radicalización de los jóvenes, asunto que preocupa a la sociedad británica, sobre todo tras el asesinato de un soldado por parte de dos jóvenes islámicos el pasado mes de mayo.

Entre los ponentes se encontraba Richard Reddie, autor del libro “Musulmanes negros en Gran Bretaña”, que explicó que el viaje del cristianismo al Islam entre los negros británicos se remontan a la década de 1960, y sigue siendo una expresión de la búsqueda de las personas negras sobre su identidad y una seguridad y convicción que no encuentran en el cristianismo eurocéntrico, incluyendo las iglesias negras. En su investigación, Reddie compartía su propia experiencia: “el Islam proporciona respuestas a las preguntas que siempre he tenido, me ha ayudado a caminar un camino recto, además de darle propósito a mi vida”. El número de conversos como Reddie crece, por lo que cree que “el tiempo no está a favor de los cristianos”.

ISLAM: SEGURIDAD, FORTALEZA, SENTIDO

Escribe a raíz de este evento en The Guardian el mismo Reddie sobre el por qué muchos negros se convierten al islam. Por una parte, enfatiza que los musulmanes británicos hacen una relación entre su raza y su religión, de forma que el islam es “la religión natural”, lo que les proporciona una “liberación espiritual, mental y física” de un sistema “opresivo” en el que viven a diario, el europeo, y que consideran diseñado para subyugarlos.

Aunque Reddie admite que no hay una sola razón para la conversión, su estudio averiguó que prácticamente todos encontraron en el Islam algo que “dio sentido a sus vidas y les despertó de una sensación de malestar espiritual”. De alguna forma, el Islam les dio “un ancla, un enfoque vital” que no habían encontrado en el cristianismo.

Por ejemplo, las mujeres conversas entrevistadas por Reddie admitían que en el Islam habían encontrado un enfoque de la modestia que les ayudaba a “liberarse del consumismo desenfrenado y de la sexualización infantil y juvenil”.

Reddie aporta también el ejemplo de Malcolm X como clave para la conversión de muchos. “La vida de Malcolm es un modelo para la mayoría de las personas con quienes hablé. Él era un niño brillante que fue criado como cristiano, pero fracasó por una sociedad institucionalmente racista. Como resultado, él se convirtió en un delincuente que posteriormente fue víctima de la ley. Estando en la cárcel, abrazó el Islam y esto cambió su vida”.

En su caso, Reddie comenta que “la pasividad que el cristianismo promueve es percibido como algo ajeno y desconectado de los jóvenes negros, que crecen en entornos urbanos a menudo violentos y desafiantes en Gran Bretaña”. En este sentido “poner la otra mejilla invita a un potencial ridículo y abuso mientras que la resistencia, la fuerza y la propia dignidad evoca respeto” lo cual los jóvenes encuentran en el Islam. “Modelos a seguir como Malcolm X – o los artistas musulmanes que hacen hip hop hoy en día – contribuyen a reforzar la percepción de que el Islam permite la manifestación de la propia masculinidad junto con una conducta recta y virtuosa como una fortaleza, no una debilidad”.

El mensaje de Reddie hace que las iglesias británicas se planteen si no están siendo capaces de comunicar correctamente el evangelio con algunos sectores de la sociedad que no se identifican con sus valores.

RADICALIZACIÓN
Las condiciones sociales adversas tales como el racismo, las malas experiencias en el sistema de justicia penal y las privaciones contribuyen a que muchos jóvenes se alejen de la sociedad y de las iglesias asociadas a su sistema de valores. Ade Omooba, de la NCLF – Fórum de iglesias cristianas negras-, junto con su colega Fred Williams, dijo que la reciente matanza en Woolwich es un síntoma de algo común en otras partes del mundo. Omooba y Williams dijeron que estas atrocidades son consecuencia de que la gente se radicaliza y pierde el respeto por la vida, y es necesario preguntarse por qué.

Desde esta organización colaboran con iglesias y están desarrollando proyectos de empleo y formación de empresas para la comunidad negra del sur de Londres, intentando no ver a los jóvenes negros como “buenos o malos”, “cristianos o musulmanes”, sino sobre todo como “seres humanos”. El punto de partida, dijo Omooba, está en ver “a Dios en todo el mundo”.

En el seminario se expuso también que una de las claves de la radicalización de los adultos está en las cárceles, donde se encuentra una fuerte presencia de hombres afroamericanos encarcelados en condiciones poco adecuadas.

ESTRATEGIAS

Los jóvenes negros británicos, sin embargo, corren el riesgo de radicalizarse en otros espacios. Talib Alexander, un ex católico ahora converso al Islam, contó su experiencia en los grupos que se reúnen en casas, fuera de las principales redes de la Mezquita. Alexander, profesor y director de la Iniciativa para la Educación Alhambra en el norte de Londres, destacó varios aspectos que contribuyen a esta radicalización: la familia, la clase social, la raza y la etnia.

Alexander añadió que una experiencia particular, desde una amistad a un trauma, pueden ser un “disparador” para la radicalización, que luego se alimenta por videos y material en Internet. Dentro de ese proceso, también criticó que se hayan realizado recortes sobre los programas gubernamentales ‘Street’, que buscaban involucrar a adolescentes de clase baja en programas educativos y de formación profesional. Para Alexander el problema no está en la religión en sí – “los radicales, dentro del total de 1.800 millones de musulmanes, son estadísticamente pocos”, explicó – sino en los factores sociales e ideológicos que se presentan en la educación del adolescente.

Finalmente, Jennifer Crook, asesora de diversidad e inclusión para la iglesia metodista, dio su punto de vista, enfatizando la responsabilidad de las iglesias en condenar la “blasfemia” del racismo en la sociedad británica, que aleja a los jóvenes negros británicos y los hace más vulnerables a la alienación y, por tanto, a la radicalización. Crook también alentó a las iglesias a aspirar a estar más presente en los lugares deprimidos de la sociedad, y dejar las “tormentas políticas” para convertirse en espacios que conducen a la búsqueda de una sociedad justa.

Al finalizar la jornada se destacaron varias propuestas prácticas por parte de las iglesias. Entre estas se destacaba la promoción del respeto mutuo, cursos sobre identidad y aspiraciones, programas de educación para jóvenes, una afirmación de la masculinidad que permita el empoderamiento, la lucha contra la propaganda, la enseñanza de la tolerancia que ayude a los jóvenes a comprender y aceptar su identidad cultural y espiritual, la formación de ministros cristianos y laicos que sean más capaces de explicar su fe, que garantice una iconografía que afirme la identidad negra (el “Jesús de pelo rubio y ojos azules” en las iglesias negras no es útil), alentar el diálogo interreligioso a todos los niveles, y enseñar valores que eliminen el concepto de venganza al tiempo que afirman el valor fundamental de respeto mutuo.

Próximamente se creará una página web en la que se recogerá el material compartido a lo largo del Seminario.

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