22

Mar

2014

La arqueología apoya que Abraham sí tenía camellos

La arqueología apoya que Abraham sí tenía camellos

Dos investigadores de la Universidad de Tel Aviv (TAU) estudiaron recientemente restos de huesos de camellos que se encontraban en una zona de antiguas minas de cobre, en el valle de Aravá, al sur del Mar Muerto. La datación por radiocarbono y mediante otras técnicas, determinó que los camellos domesticados fueron utilizados por primera vez en la mina hacia finales del siglo X antes de Cristo.

También afirman que ésta es la primera evidencia que se encuentra de la existencia de camellos domesticados en el antiguo Israel.

Esta fecha nos lleva a unos 1.000 años después de la época de Abraham, patriarca que marca el momento en que los camellos aparecen por primera vez en el relato de la Biblia. Uno de los textos más relevantes es la historia del siervo de Abraham, Eliezer, en Génesis 24, cuando es enviado por Abraham para encontrar una esposa para su hijo Isaac. Él encuentra a Rebeca, que no sólo extrae agua de un pozo para saciar la sed de Eliezer, sino también da de beber a sus 10 camellos.

El mencionado estudio arqueológico se utilizó rápidamente para afirmar que la Biblia fue escrita o editada mucho después de los hechos que describe. 

Así, algunos titulares fueron: El misterio de los camellos fantasma de la Biblia; Los camellos no tenían nada que ver con Génesis; Estudio de huesos de camellos sugiere que la Biblia es errónea; La arqueología de unos camellos contradice la Biblia

EVIDENCIA CIENTÍFICA A FAVOR DEL RELATO DE GÉNESIS
Pero reconocidos eruditos evangélicos dicen que estas afirmaciones son cuando menos distorsionadas y no veraces.

Así aunque el uso de los camellos para la minería del cobre en Israel es un descubrimiento importante, esto “no es extrapolable, y decir que nunca hubo camellos domesticados en cualquier otro lugar en Israel en los 1.000 años anteriores es una extralimitación científica”, dijo Todd Bolen, profesor de estudios bíblicos en la Universidad de Santa Clara, California. “Las conclusiones son exageradas”, concluye.

Por su parte Tito Kennedy, profesor adjunto en la Universidad Biola, cree que los investigadores ignoran evidencia que existen fuera de Israel, a lo que añaden el asumir su propia investigación como única referencia en Israel. “Todo lo que realmente nos dicen es que en ese lugar en particular donde trabajaban se encontraron algunos huesos de camellos que se interpretan como en un contexto doméstico entre los siglos IX al XI antes de Cristo”, dijo Kennedy. “No nos dice que sea imposible que otros camellos domésticos hayan podido ser utilizados en otras áreas cercanas en un periodo anterior.”

Por ello, si bien ha sido difícil para los arqueólogos y los historiadores precisar el momento exacto y la ubicación en las que se comenzaron a domesticar camellos, no hay evidencia que sugiera que los relatos del Génesis sean un anacronismo bíblico.

De hecho dos trabajos académicos recientes escritos por sendos eruditos evangélicos -Konrad Martin Heide, profesor de la Universidad Philipps de Marburg, Alemania, y Tito Kennedy, profesor adjunto en la Universidad Biola- refieren la existencia de representaciones anteriores a los restos hallados en las minas de cobre con hombres cabalgando o conduciendo camellosalgunas de principios del segundo milenio antes de Cristo.

A esto se añaden otras pruebas, y por ejemplo como señala Kennedy un camello es mencionado en una lista de los animales domésticos de Ugarit, que data del período babilónico antiguo (1950-1600 aC).

Por otro lado, en una entrevista con la revista Christianity Today , Kennedy dijo que se dio cuenta de los arqueólogos que trabajan en Israel y Jordania parecen datar la domesticación de camellos más tarde que los que trabajan en Egipto y Mesopotamia.

“[Israel] no tiene mucho escrito desde antes de la Edad de Hierro, 1.000 aC,” dijo. “Así que tienen pocas referencias, todo lo contrario que en Egipto, que ha estudiado ampliamente y en profundidad este tema en el propio Egipto y en Mesopotamia.” Según las conclusiones de los estudios realizados en Egipto y Mesopotamia, Kennedy cree que la aparición de camellos domésticos se produjo probablemente ya en el tercer milenio antes de Cristo.

Y concluye: “Aquellos que quieren ubicar en el siglo XII o posterior el comienzo del uso del camello doméstico en el antiguo Cercano Oriente, tienen que ignorar una gran cantidad de evidencias arqueológicas y textuales.”

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