28

Jun

2016

La mujer en el noviazgo

La-mujer-en-el-noviazgo---Por-Charbela-El-Hage-de-Salcedo

El noviazgo es una etapa de la vida que, de una manera u otra, debe ser transitada por aquellos que persiguen el matrimonio. Aunque la Biblia no da instrucciones específicas para una relación de noviazgo, sí nos da lineamientos morales y arroja sabiduría divina para manejarnos en esta etapa. Y aunque no hay relatos de relaciones de noviazgo como la vemos hoy en día, si se nos describen historias de personas comprometidas para el matrimonio.

En ese sentido, me llama mucho la atención el versículo de Apocalipsis 19:7 en donde se nos habla de una “novia” que se convertirá en “esposa”. El versículo dice: “Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a El la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado”. Vale aclarar que la interpretación principal que debemos darle a este pasaje debe ser dentro de su contexto, y sabemos que el libro de Apocalipsis es un libro profético, por lo que podemos decir que aquí la Palabra nos está hablando de la futura boda de Cristo y la iglesia. Sin embargo, creo que este versículo nos enseña algo de cómo Dios ve la relación del novio y la novia, y nos permite aplicarlo a una relación de noviazgo.

En este sentido, la parte que llama mi atención es la que dice “y su esposa se ha preparado”. Partiendo de esta frase me atrevo a definir el noviazgo de manera simple. El noviazgo es un tiempo de preparación que precede a la boda. De ahí, entonces, podríamos preguntarnos ¿cómo es que los novios –y en este caso particular, la novia,– deben prepararse? Personalmente pienso que la preparación implica, entre otras cosas, observación. La novia observa al novio, y la novia se observa a sí misma.

La novia observa al novio

Observa al novio, porque antes de dar ese paso definitivo que te llevará a unir tu vida con esta persona hasta que la muerte los separe, debes haber observado si tu novio cuenta con las características que consideras imprescindibles (no todas las características que quisieras que él tuviera, sino aquellas cosas que son no negociables). Si no sabes cuáles características deberían estar en tu lista, aquí te doy algunos ejemplos:

  • Un hombre con una relación personal con Dios.
  • Un hombre que te empuje y motive a crecer espiritualmente.
  • Un hombre que maneja bien su tiempo y sus finanzas.
  • Un hombre que tiene los límites relacionales claros con los demás (familia, amigos y sexo opuesto).

Esas solo son algunas de las características que un hombre piadoso debe tener y en cada una de ellas pudiéramos detenernos y abundar, pero quisiera extenderme en el siguiente punto.

La novia se observa a sí misma

La novia es como un regalo que se entrega al novio el día de la boda. Ese regalo debe traer al agasajado felicidad y complacencia. Cuando damos un regalo, nos tomamos el tiempo para buscarlo y prepararlo. La Palabra de Dios nos recuerda a nosotras las mujeres que nuestro adorno debe ser “el yo interno”, es decir, una belleza interior que el obtenerla requiere esfuerzo y dedicación. Por eso, en este tiempo de preparación que es el noviazgo, la novia debe observarse a sí misma y pedir como pedía el salmista “Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis inquietudes. Y ve si hay en mí camino malo, y guíame en el camino eterno”, Salmo 139:23-24. Escudriñar su corazón, identificar las áreas a trabajar de su carácter cristiano, y embarcarse en la búsqueda de la santificación para así llegar al matrimonio “preparada”.

A continuación algunas de las cosas a las que la novia debe prestar atención en ella misma:

Su devoción a Dios: es tan fácil poner al novio en el trono y quitar a Dios. Esto pasa cuando perdemos el foco y, como decía un autor, comenzamos a adorar más a la criatura que al Creador. ¿Quién está en el trono, tu novio o Dios? Esta es una pregunta diagnóstica, y para conocer la respuesta pudieras preguntarte ¿a quién estás buscado agradar más, a tu novio o a Dios? ¿Qué opinión te importa más? ¿Qué te trae un mayor gozo: el evangelio o tu relación de noviazgo? Cuando Dios se convierta en el centro de tu vida y busques agradarlo a Él más que a cualquier otro, entonces podrás decir que Dios es quien ocupa el trono.

Qué tan maduro es tu carácter: No somos perfectas, y en esta tierra no alcanzaremos la santificación total. Pero el cristiano está en un proceso de santificación que no debe detenerse y que conlleva un trabajo constante de perfeccionar las debilidades que afloran en nuestro caminar. El cristiano va de “gloria en gloria”, y no hay duda de que la relación de noviazgo traerá a flote algunas debilidades en tu carácter, En ese sentido, pregúntate:

  • ¿Cómo está mi dominio propio? Una de las áreas que es más probada en el noviazgo es el dominio propio con relación a la integridad sexual. El noviazgo es una etapa en donde la intimidad física se hace más cercana, ya que ese hombre que era mi amigo, ahora es mi novio y se entiende que hay expresiones físicas que son ahora permitidas. Una mujer que ejercita su dominio propio optará por agradar a Dios en vez de complacer sus impulsos pecaminosos, y tendrá paciencia en esperar el momento del matrimonio para disfrutar el regalo de la sexualidad.
  • ¿Qué tan egoísta soy? En esta etapa previa al matrimonio te toca compartir tu tiempo con otra persona. Toda buena relación interpersonal consiste no solo en recibir sino también en dar, y en este caso lo que damos es nuestro tiempo, y muchas veces también damos el ceder a algunos anhelos. Pregúntate a ti misma, ¿me estoy yendo a algún extremo, es decir, quiero todo el tiempo de mi novio para mí o no quiero dar de mi tiempo para él? ¿Qué tan tolerante soy a las diferencias en gustos y a las preferencias?
  • Qué tanto has asimilado tu rol bíblico como mujer: El noviazgo me expone a la relación de pareja en donde vamos practicando la relación del hombre como cabeza y la mujer como ayuda idónea; y en lo práctico esto se traduce en que el hombre es quien lidera y la mujer se somete a ese liderazgo y busca ayudarlo. Aunque no le debas total sumisión a tu novio en esta etapa, el noviazgo te ayuda a practicar la sumisión y te revela qué tan fácil o difícil será hacerlo con tu futuro esposo.

Señales de peligro

El noviazgo es un período de preparación que conlleva observación, pero muchas veces el amor y los deseos de no estar solas nos nublan el entendimiento y no nos permiten ver las áreas de peligro que pueden estar presentándose en la relación. Es por eso que me gustaría enumerar algunas de las áreas de peligro que una pareja de novios pudiera enfrentar:

Ausencia de crecimiento espiritual y emocional. Es importante observar que mi proceso de santificación, al entrar al noviazgo, no debe detenerse ni mucho menos decrecer, sino todo lo contrario. Esta nueva etapa que estoy cursando debe de hacerme crecer como cristiana y como mujer. ¿Pudieras tú decir que eres una mejor cristiana gracias a tu novio?
Crecimiento en el conocimiento de los sentimientos y la forma de pensar del uno y del otro. ¿De qué hablamos? ¿Hablamos de nosotros, de cómo nos sentimos y de nuestra relación con Dios? ¿O gastamos el tiempo que compartimos juntos en trivialidades del día a día? ¿Pudieras decir que cada día conoces más la personalidad, los sentimientos y la forma de pensar de tu novio y él te conoce más a ti?
Entendimiento del compromiso. La relación de noviazgo es un reflejo del compromiso que esa persona está adquiriendo con la otra. Aunque el noviazgo no es un matrimonio, hay un acuerdo de fidelidad y de “exclusividad” que debe de haber en ambas partes. ¿Observas muestras de compromiso y fidelidad entre ustedes? ¿Crees que ambos en un futuro pudieran manejar sabiamente las distancias y los límites emocionales y físicos con los demás?
Pudiéramos enumerar muchas más, pero la síntesis en este punto es observar qué tan preparada estás o qué tanto tienes que madurar. Si estás en una, es porque te has embarcado en la búsqueda de confirmar si esa persona tiene las cualidades imprescindibles para casarte con él, porque de lo contrario estarías invirtiendo mal tu tiempo. Ahora bien, ¿tienes tú las cualidades necesarias? Las virtudes de una esposa no vienen como por arte de magia el día de la boda. No es un paquete que te entregan y te lo pones y ahora tienes las cualidades de una esposa piadosa. No: esas cualidades deben ser cultivadas previo al matrimonio y aplicadas en el matrimonio. Pídele a Dios sabiduría y recuerda, que Él todo lo hace hermoso en su tiempo (Eclesiastés. 3:11). Al final, el propósito del noviazgo es prepararnos para el matrimonio, y el propósito del matrimonio es apuntar a la relación entre Cristo y su iglesia (Ef. 5:23-32). Por tanto, recuerda que aun tu noviazgo ¡no se trata de ti!

Escrito por Charbela El Hage de Salcedo
Charbela El Hage de Salcedo, tiene quince años caminando con el Señor, es diaconisa en la IBI, y en la misma forma parte del ministerio de mujeres EZER. Está casada con el pastor Héctor Salcedo con quien ha procreado dos hijos Elías y Daniel. Junto a él sirve en el ministerio de jóvenes adultos solteros MAQUI. Charbela posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary, de la ciudad de Chicago.
 
Fuente: http://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/la-mujer-en-el-noviazgo

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