14

Sep

2014

Mis maletas están listas

Mis maletas están listas  David Wilkerson

Este no es el momento de acomodarse a una vida fácil. Debemos vivir en un estado de permanente despertar. “Acontecerá en aquel tiempo [antes del juicio] que yo escudriñaré a Jerusalén con linterna, y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal” (Sofonías 1:12). Que “reposan tranquilos” significa que no les preocupa. El “vino asentado” se refiere a los sedimentos de vino que se establecen en el fondo del barril. Muchos cristianos no han querido los estímulos del Espíritu Santo. Ahora ellos se sientan echándose hacia atrás, se toman las cosas con calma y dejan que toda la suciedad se asiente en sus corazones. Algunos han dejado la iglesia de Times Square porque es demasiado intensa y hay demasiadas cosas que conmueven el corazón. Se han ido en busca de un lugar donde no sean conmovidos. Dicen: “No puedo soportar la presión, la predicación fuerte, y el llamado a examinar la conciencia”.

Yo te digo, una verdadera iglesia del Espíritu Santo será la linterna de Dios, buscando a través de la ciudad, por lo que será muy molesto para los que se han acomodado. La Palabra de Dios lo llama “ser vaciado de vasija en vasija” en Jeremías 48:11-12: “Quieto estuvo Moab desde su juventud, y sobre su sedimento ha estado reposado, y no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio; por tanto, quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado”. Estas personas se negaron a participar y prefirieron la calma, paz y tranquilidad de la prosperidad, negándose a ser examinados, conmovidos, o convencidos de pecado.

Si supiéramos lo cerca que estamos del regreso de nuestro Señor, cuan cerca de los ardientes juicios, daríamos gracias a Dios por conmover nuestros corazones. Abriríamos nuestro corazón en cada reunión, eliminando las escorias. Agradeceríamos a Dios por los ministros del evangelio que nos siguen llamando a caminar en la justicia y que inundan nuestras almas con la Palabra de verdad que penetra y convence de pecado. En el Día del Juicio, estaremos eternamente agradecidos con Dios por haber sido despertados por los mensajes de alerta que nos han llevado al arrepentimiento y al verdadero temor de Dios.

¡Mis maletas están listas! Estoy listo y anhelando ver a Jesús cara a cara.

Fuente: http://sermons.worldchallenge.org/es/node/29113

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