21

Dic

2014

¡No malgastes tu verano!

No malgastes tu verano - Jeff Brewer

 

Llegó el verano, se acabaron la mayoría de exámenes, en la escuela, bachillerato, y en la Universidad. También llegan semanas de vacaciones para los que tienen trabajo. Días del calor, tiempo libre, viajes y reencuentros. ¿Cómo aprovechar el verano? Jeff Brewer da algunos consejos.

En un  articulo de su blog en Gospel Coalition , Brewer da sus 10 consejos para evitar que cuando haya llegado de nuevo septiembre tengamos las sensación de haber malgastado el verano.

1. Haz un plan. Tómate un tiempo para planificar tus prioridades espirituales para el verano. Por ejemplo, planifica un momento del día que estará dedicado a leer la Biblia y orar. Busca algún devocional diario para tener cierto ritmo.

2. Ensaya tu necesidad del evangelio. Como dice Tim Keller, “el evangelio no es sólo el ‘ABC’ del cristianismo, sino el ‘A a la Z’”. Nunca se nos quedará pequeña la sencilla y a la vez profunda verdad del evangelio. Cristo murió y resucitó por nuestros pecados. Cada mañana que nos levantemos estaremos tentados a pensar que hemos fallado a Dios el día anterior, o que tenemos que vivir a la altura de unos estándares para que Él nos acepte y nos ame. Predicarnos el evangelio a nosotros mismos cada día es ensayar la verdad de que Dios nos acepta y nos ama en base a lo que Jesús ha hecho por nosotros, lo cual aceptamos por fe.

3. Anticípate a la tentación. Con el verano, es posible que vuelvan situaciones que nos recuerdan momento en los que hemos fallado en el pasado. Conoce tus tentaciones y busca rendir cuentas a otros. El pecado siempre nos quiere convencer de que somos suficientemente fuertes. Descubre qué te está distrayéndo de seguir a Cristo y toma un tiempo intencional diario de seguir a Jesús.

4. Reconoce tu necesidad de la iglesia. Las relaciones entre cristianos se parecen a un cuerpo (1 Corintios 12:12-26) porque nos muestran que nos necesitamos unos a otros. Una mano necesita a un brazo. Una oreja necesita a un ojo. Encuentra una iglesia que esté predicando la Biblia y conéctate a ella durante el verano.

5. Queda regularmente con otro cristiano. Queda intencionalmente con otro creyente para compartir y orar. Si no conoces a muchos cristianos en el lugar en el que pasarás el verano, habla con un amigo antes de salir de vacaciones sobre las áreas en la que en las próximas semanas podrías flaquear, y pensad juntos preguntas específicas que podáis preguntaros el uno al otro, de vez en cuando, por teléfono. Parte de la vida en comunidad es comprender mi responsabilidad de cuidar y ayudar a crecer a otros.

6. Busca formas de servir a tu familia. Aprovecha el tiempo para que la Gracia que recibes de Dios brille en la forma en la que tratas a tus padres y hermanos. Sé proactivo buscando formas de servir, cuando estás en casa. Busca también oportunidades de tener conversaciones significativas. Saca el máximo provecho del tiempo que pases con tu familia, tanto con tu actitud como con tus acciones.

7. Apaga el smartphone. ¡De verdad! Apágalo para que no sea possible ni mirar el Facebook o Twitter. Mejor aún, desinstala las aplicaciones de tu móvil durante el verano.

8. Ponte un objetivo de lectura. ¿Recuerdas cuando pensabas “cuando deje de tener lecturas obligatorias y no vaya tan estresado podré por fin leer alguno de los libros que están esperando y que me apetecen”? Haz ahora una lista de 2 o 3 libros que crees que van a aportarte algo y dedica un tiempo cada día a ir leyéndolos, durante las vacaciones. Puede ser por ejemplo: una biografía, algo de ficción y un clásico.

9. Apréndete algún pasaje de la Biblia de memoria. Escoge un Salmo u otro pasaje que disfrutes. Sea lo que sea que escojas, dedica unos minutos al día para repasar lo que te has aprendido. Si tienes un trabajo de verano que es aburrido, apúntate los versículos en tarjetas, y puedes ir leyéndolos en ratos en los que no tengas nada más que hacer.

10. Busca ser valiente con el evangelio.Estarás alrededor de gente que a lo mejor no has visto durante el año, y verán que hay cosas que han cambiado en ti desde la última vez que te vieron. Cuando salgan temas controvertidos, sé claro sobre por qué crees lo que crees. Explica el evangelio de formas diferentes, según la situación. Si hay alguien que quiere saber más, ¡por qué no invitarle a tomar un café y leer juntos el evangelio de Marcos! Dios pone a personas a nuestro alrededor, así que apuntemos a Jesús, de la misma forma que otros nos hablaron de Jesús a nosotros en el pasado.


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