18

Ene

2018

¿Por qué existe el Dolor y el Sufrimiento?

Si Dios es bueno y poderoso a la vez, ¿por qué no elimina el dolor y el sufrimiento?

“¿Cuál es el sentido de todo esto, Watson?”—dijo Holmes solemnemente mientras dejaba a un lado el documento. “¿Qué propósito persigue este círculo de aflicción, violencia y miedo? Sin duda ha de tender hacia algún fin, de lo contrario, nuestro universo estaría regido por el azar, lo cual es inconcebible. Pero ¿cuál fin? He ahí el gran problema perenne del cual la razón humana está tan lejos de poder responder como siempre.”
Sir Arthur Conan Doyle, en Sherlock Holmes y La aventura de la caja de cartón

La Pregunta Universal

Quizá no haya mayor desafío para la fe que la presencia de dolor y sufrimiento en el mundo.1 Ya seas teísta a ateo, el dolor parece ser el laboratorio de pruebas de la fe.

Esta pregunta -¿por qué hay dolor y sufrimiento en el mundo?- ha plagado la humanidad desde nuestros primeros pensamientos acerca de Dios. Inclusive la primera narrativa de seres divinos lidiaba con la idea de dolor y sufrimiento.

En el Antiguo Cercano Oriente, las historias mesopotámicas y acadias que datan de tres a cuatro mil años atras explican por qué pasan cosas malas en el mundo.2 Puesto de una manera simple, hay dioses buenos y dioses malos. Los dioses buenos hacen cosas buenas en nuestro mundo y los dioses malos son responsables por las cosas malas.

En la teología oriental, en especial en el confucianismo, se incorpora esta idea dentro del “yin y yang”. Así como la vida nos presenta polos opuestos que están interconectados (piense en “luz y oscuridad”, “caliente y frío”), igualmente nosotros experimentamos también “el bien y el mal”.

Sin embargo, esto revela nada sobre el por qué pasan las cosas; solo dice que ocurren.

Teodicea: el Gran Problema

Pero cuando la mayoría de la gente se pregunta sobre el dolor y el sufrimiento, quiere saber la causa. Y esa causa, casi por definición, siempre regresa a Dios.

Desde una visión politeísta del mundo, como se mencionó antes, el dolor y el sufrimiento son sencillamente factores causados por dioses malévolos. Pero en una visión monoteísta del mundo, ¿por qué permitiría Dios el dolor y el sufrimiento?

Si Dios es bueno, como lo indica el razonamiento, eliminaría el dolor y el sufrimiento. Si él es poderoso, podría erradicarlos, ¿no? Pero existe el mal en el mundo. Así que, o Dios no es amoroso ni todopoderoso, o Dios no existe.

Los filósofos y teólogos llaman al esfuerzo para superar este proceso de razonamiento “teodicea”.3

Este dilema ha atormentado a creyentes y no creyentes. Sin embargo, hay algunas observaciones que aclaran la pregunta e inclusive proporcionan una explicación para el dolor y el sufrimiento.

La Pregunta Atemporal

Independientemente de cuándo o por qué se hace la pregunta sobre el dolor y el sufrimiento, se puede proponer ante todo, que es un problema de la cosmovisión cristiana.

Si Dios es el creador benévolo y sustentador de vida que se describe en la tradición cristiana, entonces debería poder y querer eliminar el dolor y el sufrimiento. Obviamente él no lo hace. En consecuencia, los cristianos encuentran esta tensión grave y preocupante.

Los ateos evangelistas alegan que este es el último clavo en el ataúd de la fe: Dios no permitiría que el sufrimiento y el mal absoluto persistieran en su creación. Por lo tanto, él no puede existir (o si existe, le faltan las características de un buen dios).

La Pregunta de la Moralidad

Sin embargo, para poder considerar algo “diabólico” (o inclusive malo o innecesario), uno presupone un estándar moral por el cual esas cosas o experiencias se consideran “malévolas”. De hecho, el mal es sólo un mal cuando se le compara con algo que no es un mal.

Pero si la experiencia humana es completamente aleatoria, entonces cosas “buenas” y “malas” son sólo como son las cosas -no podemos atribuirle un peso moral a nada que experimentemos. Sin un Árbitro de Bondad, los teístas alegan, entonces no existe algo como una “mala” experiencia.

Una suposición de que Dios o un dios existe está implícita en esta discusión. Entonces, ¿por qué Dios permite la existencia del dolor y el sufrimiento?

Reformulando la Pregunta

Para responder a eso, tenemos que preguntarnos primero: ¿Eliminaría un buen dios el dolor y el sufrimiento? C. S. Lewis abordó esta misma pregunta en su libro The Problem of Pain (El problema del dolor).

En este libro, él sostiene que la humanidad no desea tanto un buen dios, sino un dios amable. A la amabilidad “no le importa si su objeto se vuelve bueno o malo, siempre y cuando escape del sufrimiento”. Nosotros queremos “no tanto un Padre, sino un abuelo en el cielo”. Lewis propone que un padre realmente amoroso “preferiría ver [a sus seres queridos] sufrir mucho más que estar felices en un modo fragil y apartado”.4

Es decir, un buen Dios no eliminaría el dolor y el sufrimiento del mundo porque se usan para alcanzar fines significativos.

Sin no hay Dolor, no hay Ganancia

He visto cómo funciona este principio en mi propia vida. Cuando mi hija mayor tenía nueve semanas de nacida, se le diagnosticó una enfermedad pulmonar poco común, la cual requería operación inmediata para rertirar el pulmón defectuoso. Para preparar la intervención, los doctores solicitaron que se le hiciera una resonancia magnética, lo que les permitiría operar con eficacia.

Como puedes imaginarte, una bebé de nueve semanas de nacida no va a seguir instrucciones de acostarse sin moverse durante un escaneo de veinte minutos. Tuve pues que pararme enfrente de ella presionando sus hombros sobre una mesa de metal dura y fría mientras la máquina hacía su ruidoso trabajo.

Fueron veinte minutos dolorosos. Solo podía imaginar lo que pasaba por la mente de Cassie en ese momento: Papá, ¿por qué estás haciendo esto?¡ Me estás lastimando!¡Para, por favor!.

Pero si yo le hubiese hecho caso a su mirada y al mensaje que me mandaba, si yo la libraba del dolor temporal que le estaba causando, ella habría muerto a los pocos días. Yo conocía mucho mejor que Cassie sus circunstancias y deseaba lo mejor para ella, no únicamente un placer o alivio temporal.

Si Dios conoce mejor que nosotros nuestras circunstancias y desea cosas buenas para nosotros, probablemente él también utilice situaciones dolorosas para darnos mejores finales de lo que podemos ver o imaginar.

Limites Intelectuales

Una cosa es certera: cualquier respuesta intelectual a la pregunta sobre el dolor no hará que la experiencia se desvanezca o se haga más tolerable. C. S. Lewis bromeó: “Usted quiere saber cómo me comporto cuando tengo dolor, no escribo libros acerca de ello. No necesita adivinarlo porque yo mismo se lo diré; soy un gran cobarde”.5

No importa cuánto sepamos intelectualmente sobre el dolor y el sufrimiento, ellos tienen una manera de entrar de golpe en nuestro centro. Ellos exponen de lo que estamos hechos de una manera que otras emociones no lo hacen.

Tal vez por esto Lewis, a través de experimentar mucho dolor, descubrió que “Dios nos susurra en nuestros placeres, nos habla en nuestra conciencia, pero grita en nuestro dolor”.6

Una Opción

¿Será posible que de esta forma el dolor nos ayude a crecer -aunque a veces resulte difícil verlo, inclusive en retrospectiva?

No importa cuál sea la razón, parece que el dolor y el sufrimiento son inevitables; parece que no tenemos opción al respecto. Lo que controlamos es nuestra reacción, cómo lidiamos con el dolor y lo que hacemos con nuestra vivencia.

¿Qué decidiría hacer con su dolor?

Fuente: exploraDios

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