19

Mar

2017

¿Vale la Pena Encontrarte a Ti Mismo?

 
Un cristiano amigo mío publicó una imagen en Facebook que me hizo sentir incómoda y me impulsó a una travesía de búsqueda del alma para tratar de encontrar el por qué.

Lo que publicó era una sencilla foto de un surfista montado en las olas al atardecer con una cita que decía: “No es hasta que estamos perdidos, que comenzamos a encontrarnos a nosotros mismos”.

Se veía bien y ciertamente sonaba profunda y con mucho sentido, al punto de que podía estar de acuerdo con esa idea de que no es hasta que estamos perdidos o necesitamos ayuda que comenzamos a buscar respuestas en la vida.

Pero hubo algo en el orden tal vez de las palabras que me incomodaba. A mi de verdad verdad no me gusta el término “encontrarnos a nosotros mismos”. Suena a algo egocéntrico, algo que está demasiado enfocado en uno. Da la impresión de que nuestra identidad y propósito puede ser entendida mirando dentro de nosotros mismos – y ese es un concepto con el que no estoy de acuerdo de todo corazón.

Suena como una resaca de los años 60 o 70, esa era del amor libre, que trae imágenes de hippies medio drogados tratando de despertar su ser interno y de buscar en las profundidades de su propia psiquis para las respuestas de la vida, el universo y de todo. O en un escenario más contemporáneo, algo más parecido a un gurú de la Nueva Era meditando en un cristal y visualizando su ser interno y convirtiéndose en uno con el universo para obtener claridad.

No es solo que suena a algo aéreo-ficticio; lo que más me molesta es el hecho de que es muy arrogante pensar que nosotros, ínfimos seres humanos tengamos las llaves de todo conocimiento, guardadas en algún remoto lugar dentro de nosotros y que solo necesitamos hacer una búsqueda interna para encontrarlas. ¡Qué tontería!

Yo no me diseñé ni me creé a mi misma. No tuve nada que ver con mi concepción y con lo que me generó. De hecho nadie me preguntó si quería existir ni nada, así que ¿cómo pueden de alguna posible manera estar en mi las respuestas de quién soy y por qué estoy aquí?

El único que puede posiblemente dar alguna luz en cuanto al por qué fui hecho de la manera que soy y por cuál razón, es El que hizo el trabajo en primer lugar: Dios.

Ahora, no me malinterpreten, yo creo que indagar la identidad y el propósito en la vida, es la búsqueda más noble y gratificante de todas. De hecho preguntar quiénes somos y por qué estamos aquí es el esfuerzo más importante que podemos emprender para un crecimiento espiritual personal y comunitario.

Lo ideal es, que cuando busquemos la verdad acerca de nosotros mismos, podamos descubrir la Verdad más grande de todas: Jesús.

Por tanto, tal vez solo sea el término “encontrarte a ti mismo” y las connotaciones presupuestas y mundanas que vienen con con él, las que me hacen sentir ofendida. El esfuerzo de encontrar nuestra identidad en Cristo y nuestro propósito dado por Dios es una tarea esencial y cualquier cosa que nos ayude a comenzar esa búsqueda es de ayuda, aún si nos hace sentir incómodos. Es a menudo cuando nos sentimos perdidos, inseguros y dudosos de nuestro valor real y sentido, que nos encontramos a nosotros mismos; no a través de alguna revelación propia, sino entendiendo quienes somos en Cristo.

Porque solo podemos comprender con precisión nuestra identidad y visualizar nuestro propósito, cuando nos vemos a nosotros mismos a través de los ojos de Dios y qué hermoso retrato es ese. Hemos sido creados amorosamente a Su imagen y Él no comete errores.

Hemos sido hechos para un propósito que nos trae, gloria a Dios y bendiciones para nosotros. Cuando entendamos eso del todo, nuestras vidas serán más ricas y nuestros corazones estarán más llenos.

Mientras nos llenamos de la paz de Dios, Su amor y esperanza, aún a pesar de nuestras circunstancias, entonces nos convertimos en bendición para otros. Somos especiales, pero no es por nada inherentemente dentro de nosotros sino porque Dios nos da el honor de invitarlo a Él a vivir en nosotros.

“Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó” Génesis 1:27

Como dice el viejo dicho: Dios no nos ama porque somos especiales, somos especiales porque Dios nos ama.

Escrito por Fiona Cameron
 
Fuente: https://es.yesheis.com/es/blog/vale-la-pena-encontrarte-a-ti-mismo

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