30

Sep

2014

Entregado a Satanás

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No sé tú, pero de verdad que yo me quedé traumatizado la primera vez que leí 1 Timoteo 1:18-20. Como recién convertido, pude entender que Pablo exhortara al joven Timoteo a perseverar en la sana doctrina y en la obediencia al Evangelio, pero no podía llegar a comprender cómo él entregó a dos falsos líderes en las manos de Satanás. 

Que, por cierto, es la propia confesión de Pablo. Sus palabras literales son: “De los cuales son Himeneo y Alejandro, quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar ” (v. 20). ¿Qué? ¿Un apóstol le entrega dos tipos a Satanás? ¿Qué diablos estaba pasando por la mente de Pablo cuando hizo tal cosa? 

Bueno, a decir la verdad, el problema no era la de Pablo. Era mío. Era mi interpretación errónea de lo que Pablo había hecho. Por alguna extraña razón me imaginé a Pablo en una especie de escenario místico lleno de humo y ambiente fantasmal vestido de negro invocando el nombre del diablo y entregando a estas dos personas en sus manos diabólicas. Pero no hace falta decir que mi joven imaginación se había desviado un poquitín. 

Entregar a alguien a Satanás en los días apostólicos era sólo una forma metafórica de hablar de la excomunión de la iglesia. ¿Por qué una metáfora? Juan Calvino lo explica: “Debido a que la Iglesia de Cristo representa al Reino, fuera de la Iglesia no hay otra cosa que el dominio de Satanás. Por consiguiente, el que es expulsado de la Iglesia debe ser colocado, por un tiempo, bajo la tiranía de Satanás, hasta que, de ser reconciliado con la Iglesia, vuelve a Cristo “. 

La entrega a Satanás, entonces, consistía en traer de nuevo al blasfemo a la cordura e inculcarle el temor de Dios. Era también un medio útil para prevenir a la grey del Señor para que no fuese contaminada por los imprudentes rebeldes que se habían negado a someterse al señorío de Cristo. Al identificar públicamente a Himeneo y Alejandro, la Iglesia de Éfeso supo mantenerse alejada de ellos. Si los dos líderes no llegaban a arrepentirse de sus malos caminos; entonces una sentencia de excomunión definitiva se pronunciaría contra de ellos. 

A lo largo de la historia de la Iglesia, la entrega a Satanás a veces tuvo resultados positivos, mientras que en otras ocasiones, sólo sirvió para endurecer aun más a los pecadores en su camino de perdición. El período de excomunión servía como “prueba” por la cual la autenticidad de su fe podía ser probada y demostrada.

Parece que en general esta práctica ha desaparecido en Occidente. Supongo que es por el afán de presentar mayores números en nuestras reuniones con el fin de dar la impresión de que estamos en lo alto de la ola del éxito. 

Tal vez, sólo tal vez, este tipo de gente que promociona tal mentalidad carnal, deberían ser los primeros en ser entregados a Satanás hoy en día. ¿No te parece?

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Escrito por Will Graham
Nacido en Belfast (Irlanda del norte), lleva seis años sirviendo al Señor en la nación de España. Se dedica al ministerio de la predicación itinerante además de ser profesor en el Seminario Evangélico Español (Córdoba).
Fuente: https://www.facebook.com/notes/will-graham/entregado-a-satan%C3%A1s/706960086007353

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