29

May

2014

Los padres son causa de muchos de los problemas de los hijos

Los padres son causa de muchos de los problemas de los hijos

 

El psicólogo David Solá lleva muchos años tratando de ayudar a los padres en la educación de los hijos. Para ello, en sus libros no se encuentran consejos o ‘tips’ del estilo casi publicitario que invaden las estanterías de las secciones de paternidad en las librerías, sino un énfasis en un cambio de enfoque.

En su último libro, “Nuestros hijos, nuestros maestros” afronta algunos de los dilemas de la educación y la convivencia en el hogar. “Los hijos solemos verlos como reflejo de los padres”, comenta en una entrevista en Protestante Digital. “A los niños se les atribuyen a veces las causas de sus problemas. Pero en nuestro trabajo del día a día vemos que los problemas de los hijos vienen causados por los padres, aunque estos no se den cuenta e intenten resolverlos con buena intención”.

A esto le llama Solá la “ley del espejo”. “Significa quelo que vemos en los demás como malo, aquello que nos altera, es algo que está en nosotros. Los hijos en ese sentido son nuestros maestros porque van poniendo en relieve nuestras debilidades, aquello que proyectamos sobre ellos”, afirma el psicólogo.

Es evidente que no podemos evitar proyectarnos en lo que nos rodea. “Proyectamos cosas positivas y cosas negativas -dice Solá-. Queremos corregir las negativas en nuestros hijos, y cuanto más queremos hacerlo más nos frustramos y se hace más crónico”.

Por eso la solución comienza en uno mismo. “Cuando hay algo que no va bien en nuestros hijos y empezamos a trabajar en nosotros mismos, es cuando sin hacer nada especial, nuestros hijos empiezan a cambiar”.

Así, el hijo es un maestro para el padre. “Siempre nuestros hijos nos van a mostrar aquellas cosas que nosotros debemos de trabajar. El 80 por cien de los casos que vienen a mí, de padres con problemas, yo no conozco a los hijos, y lo único que hago es cambiar a los padres”, dice Solá. Y es “a medida que los padres arreglan sus problemas que los hijos van armonizándose con la conducta de sus padres”.

No está con ello eximiendo la responsabilidad del hijo, ya que “hay que ver cada caso”. Pero Solá cree que hay un patrón, aún en las decisiones incorrectas del hijo. “Por ejemplo, un hijo que tiene carencias afectivas, puede acabar buscando reconocimiento y aceptación en compañías que no le convienen, y será porque tiene una necesidad que está intentando compensar”, explica.

RECONCILIACIÓN

Otro de los temas que trata Solá tiene que ver con la reconciliación de las relaciones, sobre todo en el libro “Lo siento, te amo”. “Me baso en una situación que a la gente le cuesta mucho. Ante un problema, podemos poner la responsabilidad en tres posiciones: todo para la otra persona, con lo que nunca se arregla; compartir responsabilidad, y ahí depende de que los dos nos pongamos de acuerdo; o también tomar la responsabilidad total de la situación, y es cuando podemos trabajar en ello sin depender de la otra parte”, detalla Solá. Es en esta última situación “cuando pueden pasar pequeños milagros en nuestra vida”.

David Solá considera que este tipo de temas no siempre se afrontan adecuadamente, por eso quiere seguir aportando de su experiencia. “Tenemos recursos, e intento escribir y detallar para que la gente pueda tenerlos. Son recursos probados cientos de veces y quienes lo llevan a la práctica, me dan la satisfacción de ver cómo han restaurado relaciones, familias, han restituido su relación con Dios. Situaciones que me dan mucha satisfacción”.

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