17

Jun

2014

Todo se trata de volar

Todo se trata de volar dante gebel

 

Es válido preguntarte si estás enfermo o solo es una sensación de malestar. También podrías dudar acerca de si tienes ganas de almorzar o solo comerte una barra de cereal. Pero no puedes dudar si amas o no. Si aún dudas, es porque aún no amas, punto, el asunto es así de pragmático y lineal. De igual modo, hoy se me ocurrió enumerar de manera desprolija, solo algunos síntomas que deberías padecer, para saber si esa persona logró meterse en tu alma y adueñarse de tu corazón.

– Cuando amas de verdad y miras a sus ojos, todo a tú alrededor se detiene y deja de existir.
– Cuando amas profundamente, sueles tener esas conversaciones que no quieres terminar, pero que tampoco sabes cómo seguir.
– Cuando amas, quisieras estar cerca de esa persona para protegerla y cuidarla toda la vida. Y si no lo puedes hacer, no hay un solo minuto en que no pienses en cómo estará; solo quieres que sea muy feliz, aunque no estés a su lado.
– Cuando amas de verdad, simplemente dices: “Estoy feliz, no me preguntes por qué, cuando existe un por quién”
– Cuando amas de verdad, te quedas mirando a esa persona y te das cuenta que cada día te gusta más y serías capaz de cualquier cosa con tal de pasar toda una tarde charlando, riéndote de tonterías o tomando un café en silencio, juntos. Después de todo, son los pequeños detalles, los que realmente enamoran.
– Enamorarte en serio es cuando de repente llega ese alguien de la nada y te hace indispensable hasta el más sencillo saludo de buenos días; deseas su sonrisa cómplice, un simple gesto de cariño, el más efímero abrazo, porque el más mínimo de los detalles te importa, y mucho.
– Aunque te cueste creerlo, existe esa persona que entra a tu vida y se adhiere a tu alma de manera permanente; menos que eso, no califica como amor.
– Aun cuando crees que has perdido todo, siempre aparece esa persona que te ofrece todo lo que creíste perder, y terminas convenciéndote que no se puede renunciar a aquello en lo que no dejas de pensar todos los días.
– Recuerda que el corazón no muere cuando deja de latir, muere cuando los latidos no tienen sentido.

En el caso que seas varón, vuelvo a repetirte que a una mujer hay que tocarle su corazón, no su cuerpo. Hay que robarle su atención, no su virginidad. Y hay que hacerla reír, no llorar.
Así que, toma valor, llámala o escríbele y dile algo como:
“Solo pasaba por aquí y me dieron ganas de quedarme toda la vida”
“Sin ser lo que buscaba, terminaste siendo todo lo que necesito”
“Una vez pensé que lo tenía todo hasta que te conocí”
“Tenía todas las respuestas, pero me sonreíste y cambiaron todas mis preguntas”
“No es que mi felicidad dependa de ti, sino que mi felicidad te incluye a ti”

Y es así como sucede, que de volar en soledad durante tantos años, no sabes cómo sucedió pero de la noche a la mañana, ya no concibes el hecho de viajar por tu vida, sin esa persona. Es así es como sucede, sencillo y básico. El amor no es aquello que queremos sentir, sino aquello que sentimos sin querer. Andabas caminando y terminaste por los aires sin darte cuenta. Así que, si no estás volando, lo siento…aún no te enamoraste.

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