14

May

2012

Música eterna (segunda parte)

Salmos 40:3 dice: “Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová”.¡Cantamos canciones nuevas en Hillsong semana tras semana! La Palabra repetidamente nos exhorta a traer un cántico nuevo al Señor. Cantar una canción nueva es tener frescura en nuestro amor por Él, frescura en la revelación de Su Palabra. Si usted escribe canciones de alabanza y adoración, aquí hay algunas claves prácticas que he aprendido que posiblemente puedan ayudarle:

1. Escriba canciones que reflejen lo que su pastor está enseñando.

Las canciones que reflejan el mensaje actual a la iglesia penetran en los escuchas más allá de su mente y afectan su alma y su espíritu. Las canciones hacen que la Palabra sea fácil de recordar y establecen el mensaje en nuestro corazón. Si escucha cuidadosamente los discos de Hillsong, va a escuchar un tema a través de las letras de las canciones que muchas veces fue el resultado de los mensajes del pastor Brian.

El que usted le ponga música a los momentos decisivos de revelación de Dios de su vida es una manera poderosa de mantener esa Palabra cerca de usted. Un ejemplo de esto es la canción “What the Lord has done” escrita por Reuben Morgan para ser cantada el día del bautismo en agua de su propio hermano. Refleja un momento hermoso en la vida cuando un hombre que deja su pasado atrás y se levanta de las aguas al nuevo tiempo que Dios ha reservado para él. La estrofa es hermosa:

Y me levantaré de las aguas profundas a los brazos salvadores de Dios Y cantaré cánticos de salvación Jesucristo me ha liberado.

2. Escriba canciones que sean sencillas de cantar por la gente.

Cuando escriba canciones para la iglesia, asegúrese de que la gente no necesite ser Celine Dion o Michael Bolton para poder cantarlas. Escucho muchas canciones que producen asombro, canciones que son para presentaciones especiales, pero una canción debe ser accesible a la voz sin entrenamiento si queremos que la iglesia la cante.

3. Deje que se desarrolle una frase pegajosa y memorable.

Esta es la melodía repetitiva y fuerte que lleva una idea a su destino y permite que el escucha participe con facilidad. Por ejemplo, en la canción de Miriam Webster “Dwelling Places”, las palabras “I love You, I love You, I love You” son una melodía poderosa y sencilla, que permite que los adoradores entiendan el tema fácilmente y se apropien de él.

4. Profundice cuando componga.

Algunas veces el primer borrador es la forma lineal, pero lo animo que lo deje a un lado por un tiempo. Luego un día o más días después, léalo como si nunca lo hubiera visto antes. Busque una idea nueva; explore una nueva expresión para ver si la letra puede ganar claridad y significado. Revise en oración la canción de principio a fin.

5. No escriba para un proyecto.

Lo que sea que hagamos para el Señor debe venir del corazón. Escuche la canción de Matt Redman“The heart of the worship”, y permita que la verdad de sus letras atraviese su alma. No es posible escribir para las alabanzas de los hombres y su recompensa en dinero, y al mismo tiempo traer el sonido y la canción que permitan que el cielo toque la Tierra.

6. Sea una gran persona.

Deje espacio para la crítica constructiva. Algunas canciones solo fueron concebidas para usted y el Señor. Si usted se vuelve demasiado sensible acerca de sus canciones, le resta un arduo y largo camino. Pelotee sus canciones con alguien en quien confíe y luego recuerde que la congregación es todavía la pista de pruebas más efectiva para canciones congregacionales. Si después de algunas semanas la canción no despega: ¡Déjela ir! ¡Las canciones más grandes todavía están por escribirse, y la fuente, nuestro creativo, expansivo, generoso, siempre amante Dios es inagotable! La objetividad es el área en la que muchos compositores son noqueados en el cuadrilátero de la composición. No se permita ser herido por la crítica. En su lugar, acéptela, aprenda de ella y siga adelante.

7. Siempre pula el talento de la composición.

Analice música que normalmente no escucharía. Piense más allá de sus preferencias musicales. Los músicos y cantantes más grandes son personas que escuchan música.

8. Vaya a la Palabra.

Siempre que voy a empezar a escribir, abro la Biblia y canto y adoro desde un salmo. No hay nada más inspirador.

Russell Fragar y yo una vez estábamos determinados en traer una canción nueva a la iglesia. Aunque apenas teníamos dos horas, escribimos, ciframos y tuvimos “That’s what He came here for” lista justo unos minutos antes de que comenzara el ensayo. La canción despegó, y fue todo. Enseñamos un promedio de treinta y cinco canciones anualmente, y a la gente de nuestra iglesia le encanta. Pero ha habido momentos en los que hemos enseñado una canción ¡bastante mal!

Una noche estábamos enseñando una canción fresca y nueva a la congregación. De hecho, era la canción que acababa de escribir la tarde anterior. Los músicos comenzaron la introducción, y fue hermoso. Tomé aire, me preparé para comenzar la estrofa, y no pude recordar exactamente cómo iba. Le hice una señal a los músicos para que siguieran tocando la introducción, mientras buscaba en mis bancos de memoria la frase inicial.

Cuando repetimos la introducción otro par de veces, se estaba poniendo ridículo, así que volteé hacia la congregación y dije: “¡No tengo ni idea de cómo empieza esta canción!” Todos rieron, mientras tanto yo buscaba por todo el escenario para ver si había alguien que recordara la canción que acababa de enseñar durante el ensayo. Gracias a Dios, uno de los músicos comenzó a cantar la primera línea a mi oído. Mi cerebro reapareció, comenzamos la canción y la congregación nos ovacionó, seguimos adorando, y tuvimos una noche increíble en la casa del Señor.

Las canciones de alabanza y adoración más fuertes son aquellas en las que le ponemos música a la Palabra de Dios, sencillamente porque la Biblia es infalible, viviente y la palpitante Palabra de Dios. Las canciones que expresan nuestros sentimientos a Dios son muy íntimas y, tristemente, pueden recibir un poco de crítica. Pero hemos recibido miles de comunicados de hombres y mujeres de todas las edades agradeciéndonos estas canciones personales: “Nunca hubiera podido expresar estos sentimientos que tengo hacia el Señor, de la forma en la que ustedes me han ayudado a hacerlo”.Honestamente siento que estas canciones han tenido un papel estratégico para traer un nuevo sentido de intimidad en la relación de la gente con el Señor. Me gusta cantar acerca de la majestad y maravilla de Dios, y es extraordinario poder expresarlo a través de palabras de íntima devoción a él (1).

 

Fuente: http://www.laaventuradecomponer.com/fragmentos-de-libros/musica-eterna-segunda-parte/

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