19

Feb

2015

¿Todavía habla Dios?

Todavia-habla-Dios---David-Wilkerson

 

Samuel escuchó claramente la voz de Dios, tan claramente que: «Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras» (1 Samuel 3:19). «Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová. Y Samuel habló a todo Israel» (1 Samuel 3:21 – 4:1). David oyó hablar a Dios y, en respuesta, ¡él habló con Dios! La voz de Dios era su alegría y su vida. «Dios ha dicho en su santuario: Yo me alegraré» (Salmos 60:6).

Muchos, hoy en día, no creen que Dios todavía habla a los hombres. Dicen que Él sólo habla a través de Su Palabra, que todo lo que Dios quiere o necesita decir está encerrado en el Canon de las Escrituras. Ciertamente, Dios nunca dirá una palabra contraria a la Escritura, pero » Dios…en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo» (Hebreos 1:1-2). ¡Y Su Hijo todavía sigue hablando con sus hijos! Él dijo que Sus ovejas conocen Su voz y que no prestarán atención a la voz de otro. Sabemos que Dios habló a los hombres en el Antiguo Testamento, pero ¿qué acerca del Nuevo Testamento? ¿Qué acerca de estos últimos días?

Dios le habló a Saulo (Pablo) en el camino a Damasco: «Repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» (Hechos 9:3-4). Por el resto de su vida, Pablo testificó: «Yo oí Su voz». Ante el rey Agripa, él dijo: «Oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea…levántate…porque para esto he aparecido a ti» (Hechos 26:14,16).

Pedro escuchó y obedeció la voz de Dios. En oración, él oyó a Dios hablando: » Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. Y dije: Señor, no… Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez… Y esto se hizo tres veces» (Hechos 11:7-10).

Jesús llamó a la última iglesia de Laodicea para oír Su voz y abrir la puerta: » He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo» (Apocalipsis 3:20).

Fuente: http://sermons.worldchallenge.org/en/node/29793


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